Ringu Tulku Rimpoche
Dhamma Talk on How to Trascend the Atractions of Samsara, @ DMG Books, Bangkok.
Febrero 9 de 2011
Ringu Tulku Rimpoche inicia su charla con, además de su habitual sonrisa, una historia de un comerciante que viajaba de ciudad en ciudad, trabajaba mucho, tenía mucho dinero y a pesar de eso no se sentía feliz. En una de las ciudades que visitó la gente sonreía, hacían bromas todo el día mientras trabajaban, parecían disfrutar de cada momento; él no podía entender cómo lo hacían si eran personas con muy poco dinero, él no veía muchas cosas por las que ellos pudieran estar felices.
Decidió hacer un experimento y puso una bolsa de oro en la mochila de uno de los empleados de la tienda en la que se encontraba. Al día siguiente estuvo observando todo el día a ese hombre y éste ya no reía, no hacía bromas y aunque seguía trabajando parecía estar en otro mundo. Al final del día se le acercó y le preguntó qué le pasaba. Él joven le contestó que estaba preocupado, que le había aparecido una bolsa de oro en la mochila y ahora no sabía qué iba a hacer, cómo iba a invertir el oro, qué tendría que hacer para que se reprodujera, que tal vez se volviera rico y qué pasaría si alguien lo roba, etc.
Con esta historia Ringu Tulku nos explica que en ocasiones las posesiones materiales nos hacen preocupar más, planear más y nos impiden disfrutar de cada día.
¿Qué es lo que queremos? ¿Qué tratamos de alcanzar cuando trabajamos mucho, cuando estamos tan ocupados, cuando queremos hacer dinero? Si creemos que eso nos traerá felicidad, cuando lo que en realidad nos trae es problemas, algo no está bien.
No tiene nada malo ser rico, tener mucho dinero, siempre y cuando no dependamos de eso para ser felices.
Samsara* tiene ocho atracciones a las que nos aferramos o las que repelemos con facilidad, entrando en un ciclo que no nos permite crecer:
- Riqueza
- Poder
- Fama
- Placer
- Pobreza
- Impotencia
- Verguenza
- Dolor
Si miramos cada uno de los factores son cosas buenas, es bueno tenerlos: Ser pobre tiene sus ventajas, ya que si lo somos no nos preocupará ser atacados por ladrones
.
La gente rica, poderosa, famosa y rodeada de placer, ¿es necesariamente feliz?
La riqueza trae consigo algunos problemas: el miedo a perderlo todo, dificultades, la necesidad de actuar para proteger lo que se tiene.
En cuanto a la popularidad, entre más popularidad tiene una persona, más popularidad quiere tener, vive con miedo de que su popularidad baje. Nos habla de muchas personas que esperan que se les haga la venia y nos dice que debemos hacerlo y no porque nosotros sintamos la necesidad de hacerlo, sino porque no nos cuesta nada y si no lo hacemos estas personas se van a sentir mal
.
Otros confunden placer con felicidad. El placer es momentáneo, produce sensaciones agradables y cuando termina genera ansias por más placer, más deseo, que al no tenerlo, crea insatisfacción o sufrimiento.
“Si quieres ser feliz por una hora, toma una siesta. Si quieres ser feliz por un día, vete de picnic. Si quieres ser feliz por un mes, cásate. Si quieres ser feliz por un año, hereda una fortuna. Si quieres ser feliz toda la vida, has que te guste lo que haces.”
Nos dice: “Un estudio reveló que la gente es más feliz dando dinero a otros que usándolo en sí mismos: Si te comes tu helado favorito, un helado grande, del chocolate más fino, éste te produce un placer momentáneo. Horas después cuando lo recuerdas, ya no te produce placer o no la misma cantidad de placer. Si le das ese dinero a alguien que sabes que lo usará para algo que necesita, horas después cuando pienses en eso, te vas a sentir bien contigo mismo por haber podido ayudarle a alguien. Cuando recuerdes eso al día siguiente, esa sensación agradable regresará.”
Cuando te apegas a determinado placer y darías cualquier cosa por obtenerlo, no tiene sentido, no está bien.
En los tiempos modernos es aún más difícil. Estamos en la Era de la Información, que al mismo tiempo es la Era de la Confusión. Queremos tener una vida feliz pero no sabemos cómo. Creemos que nuestra vida es nuestro trabajo, cuando lo importante es la forma como la vivimos. Tú puedes ser alguien importante o desconocido y eso no afecta el hecho de que puedes ser feliz.
Al ver con más profundidad las atracciones de Samsara vemos que son difíciles de obtener y de mantener: no producen felicidad duradera, ni felicidad completa, requieren esfuerzo, te generan problemas a ti y a otros. Al saber esto, ¿siguen siendo tan atractivas?
No significa que todo el mundo deba abandonarlo todo e irse a vivir a una cueva. Simplemente debemos entender que estas atracciones no son la fuente de nuestra felicidad. No tiene nada de malo disfrutarlas, siempre y cuando no nos apeguemos. ¡Úsalas! ¡Disfrútalas! Si están ahí, maravilloso. Si no lo están, también, no pasa nada.
Si logramos vivir nuestra vida sin muchas expectativas, todo lo que pase estará bien; podremos vivir cualquier situación. Debemos aprender a vivir con lo que venga: vienen cosas buenas que nunca nos hemos imaginado, también cosas malas que nunca pasaron por nuestra cabeza. ESA ES LA VIDA. Lo que venga, bueno o malo, pasará. Si las cosas buenas vienen, usa esa oportunidad para hacer algo bueno, no sólo para ti, sino para otros; si estás haciendo algo beneficioso para otros, te vas a sentir feliz. No quisiera al final de mi vida preguntarme: “¿Qué hice en mi vida? Comí muchos helados de chocolate.” Quisiera al morirme poder ver las cosas de las que pueda estar orgulloso de mí mismo.
Las atracciones de Samsara te pueden enloquecer, las consigas o no. Cuando te apegas a las cosas, las obtengas o no, te van a traer problemas. “Un día paseaba por un hospital y vi a un hombre con cara de tragedia, jalándose el pelo y llorando desesperadamente. Pregunté a la enfermera qué le pasaba a ese hombre, me respondió que se había enamorado de Lucy, pero que Lucy lo había rechazado. Continué caminando y más adelante vi otro hombre en la misma situación, llorando desconsoladamente, le pregunté de nuevo a la enfermera y ella me dijo: Ese hombre también se enamoró de Lucy y Lucy lo aceptó. “
“Trata de no tener demasiada preocupación, miedo, ansiedad. Aprende a estar contento sin nada, sin depender de ninguna de estas atracciones, no es confiable que tu felicidad dependa de ellas, tu felicidad verdadera debe venir de adentro. Y esta felicidad no se refiere a una sensación emocionante, excitante, que quema; sino una paz profunda y satisfactoria: Alegría Natural, todos la tenemos adentro, sólo debemos aprender a redescubrirla.”
*Samsara: El ciclo de la vida, la muerte y la reencarnación.